Salida frustrada de la Divina Pastora | TONI BLANCO
Salida frustrada de la Divina Pastora | TONI BLANCO

Fieles a la cita, los pequeños aguardan en el patio. Es mayo, mes por excelencia de Córdoba y que lo es también de María. Dedicado a la Virgen al tiempo que a las flores, es un período alegre, festivo. Es tiempo de Gloria, y de luz. Aunque en ocasiones ésta falta. Los alumnos del céntrico colegio miran al cielo. Las oscuras nubes comienzan a ennegrecer, cada vez más, el manto azul que cubre la ciudad. Pero la ilusión no la pierden. Y a las siete y media de la tarde el centro educativo decide continuar adelante con su tradicional celebración. En la calle Osario centenares de personas, familiares y otras que no lo son, esperan. Las puertas se abren y el cortejo inicia el camino. Poco resta para que la Divina Pastora recorra una vez más distintos rincones. Lo hace, pero no como estuviera previsto. Al final la lluvia impide que el ambiente se mantenga pleno de felicidad. Es día de sonrisas desdibujadas.

El Colegio Divina Pastora optó a pesar de la sombría presencia de nubes realizar la salida procesional de su titular. Pequeñas pastoras, jóvenes estudiantes vestidas de faralá y alumnos con el uniforme de la escuela, dieron forma a una comitiva en la que de nuevo hubo representación del grupo joven de la Pasión. El colectivo de la cofradía del Alcázar Viejo colaboró un año más con el desfile, como también lo hizo la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús de la Fe en su Sagrada Cena. Suyos fueron los sones tras el paso que portaban chicos del centro educativo y sobre el que marchaba la imagen de la Divina Pastora restaurada dos años atrás por Antonio Bernal.

Todo transcurría con normalidad, hasta que el cielo empezó a ser inclemente. La lluvia hizo acto de presencia próximo el cortejo a la plaza de las Doblas, donde el agua cayó de manera más intensa. Un hecho éste que obligó a la siempre alegre comitiva a cobijarse en el Santo Ángel, en la plaza de Capuchinos. En el cocherón de la iglesia conventual, el utilizado por las hermandades de la Paz y la Sangre, sirvió de resguardo para la Divina Pastora. Si bien fueron a menos, las precipitaciones no desaparecieron. Por este motivo los organizadores de la procesión decidieron tiempo después iniciar el camino de vuelta al colegio.

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