Procesión de la Virgen de los Remedios | ÁLEX GALLEGOS
Procesión de la Virgen de los Remedios | ÁLEX GALLEGOS

No es una más. Es diferente a cualquier otra. Y también resulta especial. La memoria comienza a grabar nuevos recuerdos desde momentos antes del comienzo. Un juego de luz y colores exorna en esta ocasión de manera distinta el fernandino templo. Sobre él, como por encima del resto de la ciudad, reina el sol. Resplandece aún cuando a las ocho y media se abren las puertas de la iglesia, ante cuyas puertas aguardan no pocos fieles y cofrades. Tantos como acompañan a María a lo largo de su esperado recorrido por las calles de Córdoba. Un trayecto que le lleva a la imagen a la feligresía de San Andrés, y también a la de San Pedro, desde donde inicia su camino de regreso al barrio que la aguarda. Todo arranca y termina, aunque nunca existe final, en la parroquia de San Lorenzo. Escrita está la historia, Virgen de los Remedios.

De gran intensidad cofrade fue la tarde del sábado en Córdoba, que acogió hasta tres salidas procesionales. Entre las citas, una especialmente destacada. Por su carácter extraordinario y por el significado que para la parroquia de San Lorenzo tenía. Fue la propia iglesia, con la activa participación de la hermandad del Calvario, la encargada de organizar el cortejo que acompañó a la dulce imagen de Nuestra Señora de los Remedios. La talla abandonó el fernandino templo en procesión de promesas con motivo del centenario de las apariciones de la Virgen de Fátima, que se conmemoró de esta forma en la ciudad. El cortejo inició su trayecto entre centenares de personas, que también se congregaron en el resto del itinerario.

Con los sones de la Agrupación Musical Ecijana (Amueci), la Virgen de los Remedios marchó rumbo a San Andrés. Allí realizó la imagen su primer saludo, antes de dejar atrás la parroquia por la sinuosa Fernán Pérez de Oliva para buscar la Basílica de San Pedro. Ante esta imponente iglesia realizó la talla su segundo saludo en una tarde de gran calado devocional. Fue en ese punto donde comenzó el retorno de la comitiva a San Lorenzo. Fue portada María en el paso de la Divina Pastora de Capuchinos y vistió una saya bordada de María Santísima de la Caridad, titular de la hermandad del Buen Suceso, y una capa de Nuestra Señora del Carmen Coronada, de la archicofradía de San Cayetano a la que da nombre. Las dos prendas fueron cedidas para tan especial ocasión, así como un vestido del Milagroso Niño Jesús de Praga, de la última corporación citada. La Córdoba cofrade asistió a la redacción de otra página de su historia.

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