Maga, el viernes, en su concierto en Hangar | BEATRIZ ACOSTA
Maga, el viernes, en su concierto en Hangar | BEATRIZ ACOSTA

Entrar a una sala de concierto como Hangar y ver el ropaje y los carnet de los asistentes te hace idea de a lo que te enfrentas. Algunos empezamos a peinar canas, o el pelo se nos comienza a caer, señal de que vas a ver al grupo que marcó a una generación que nos adentrábamos en lo que se llamaba el indie. Tres cuartos de sala para ver al grupo de culto presentar su nuevo disco, Salto Horizontal.

Seis años, una despedida interruptus de los escenarios y un sin fin de parabienes en los conciertos para festejar sus 15 años de trayectoria han sido necesarios para que los sevillanos vuelvan a firmar disco nuevo.

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Salieron Los Maga en su última versión, cuarteto que mantiene a Miguel y Javi de aquellos tiempos del Bidimensional. Entre el público, caras de expectación, en lo que para muchos es un reencuentro de los dioses del reinado alternativo con sus feligreses, los de la religión Maga, los que alguien llamó Celestes.

Maga saben lo que funciona y lo hacen muy bien desgranando su nuevo disco e intercalando piezas de todo el repertorio, especialmente de su inigualable primer EP Bidimensional y del disco Blanco.

Todo medido, todo metrado, tanto como para empezar con Domingo, que abre su Salto Horizontal y que se ha convertido en metáfora del inicio de un nuevo itinerario como dice su letra: “Quién me ha visto dar el gran salto, quién me vio caer al suelo, levantarme y alzar el vuelo”. En escena alzan el vuelo con más arreglos, más vitalistas, con más luz en sus canciones.

Tres canciones en formato acústico de Miguel en solitario sobre el escenario, solo apoyado desde los teclados por César, se intercalaron entre todo un repertorio eléctrico elegido al milímetro con momentos de piel erizada con las notas de la intro de moog de Astrolabios y la posterior bajada de Miguel colándose entre el público cantándola a voz en grito. Germán Coppini sigue sobrevolando en algunos arreglos del directo, como cuando giraron juntos.

Maga, hagamos cuentas

Hagamos cuentas de cuántas veces os hemos visto en directo, de cuántas veces hemos hecho el amor escuchando vuestros discos, de cuántas veces hemos sentido Rompe el reloj en nuestras sienes, de cuántas veces cuando se acerca la Semana Santa hemos puesto Silencio a toda voz en nuestros auriculares. Perdimos la cuenta, gracias por hacérnosla perder.

Maga son canciones que han quedado grabadas a fuego en los tímpanos de una generación que rozamos la cuarentena, son canciones indestructibles que no te cansas de escuchar.

Como siempre que echas cuentas, te queda un debe y un haber.

Me llevo en el haber la entrega de Miguel bajando al público a interpretar a capela, el bajo bárbaro de Javi Vega, algunas canciones del nuevo disco en directo, el nerviosismo de arrancar gira como la primera vez que os vi en una diminuta Comuna en la que no cabíamos público prácticamente porque vuestros trastos ocupaban la mitad.

Me llevo en el debe el sonido del concierto, los acoples, la bola de graves y en ocasiones los agudos de megafonía de iglesia.

Maga, hemos hecho cuentas y sigues teniendo mucho mucho saldo a tu favor. Nos seguiremos viendo en los vericuetos de Rayuela con sus diferentes finales.

PD: escribiendo esta crónica descubro que está en spotify la banda sonora de Factor Pilgrim, ese disco donde escuché por primera vez Medusa y me cautivó, pero con letra en inglés (Vibroluxe). Qué lejos y qué cerca queda Lavadora y sus canciones en inglés. Alegría por partida doble.

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