Quema del dios Momo | ÁLEX GALLEGOS
Quema del dios Momo | ÁLEX GALLEGOS

Dos años consecutivos eran demasiados. Quizá por ese motivo las nubes decidieron firmar una tregua en la jornada de este domingo para permitir que fuera posible el fin de fiesta. La de febrero, que este año alcanzó marzo. La de las sonrisas, las críticas y las emociones. La de disfraces y coplas. Ahora sí, con la Cuaresma recién iniciada, el Carnaval se despide hasta el año próximo. Al menos en lo que se refiere a la estricta celebración, con su Concurso de Agrupaciones, su Pregón y su diversión en la calle. Una alegría que el viernes no pudo ser mayor debido a una lluvia que también hizo acto de presencia en los días siguientes, pero no de forma que apagara la festividad última. Así, tras una intensa noche de sábado llegó el turno en el que el colorido y la animación tomaran el centro de la ciudad con el Desfile y en el que, por supuesto, los carnavaleros dijeran adiós -que siempre es un hasta pronto- con la Quema del dios Momo.

La conclusión de la cabalgata, que se discurrió entre el Paseo de la Victoria y la plaza de la Corredera, abrió un breve compás de espera para el acto con el que el Carnaval echa la persiana cada año. Aunque el pasado éste no pudo tener lugar con motivo de la lluvia. Ésta apareció también en esta ocasión, si bien lo hizo en la matinal. Antes de que arrancara el festival definitivo. Fue en torno a las tres y media de la tarde cuando la emblemática plaza de la Corredera congregó a centenares de personas, con disfraz o sin él, para asistir a la simbólica Quema del dios Momo. La deidad griega apareció en el centro de tan magnífico marco de la ciudad con aspecto muy cordobés. Unas columnas de la Mezquita Catedral coronaban su cabeza y una calle, que bien pudiera ser Montero, daba forma a su frágil cuerpo. Frágil porque estaba a punto de ser pasto de una controlada llama.

Correspondió al Sultán y a la Sultana del Carnaval, con la ayuda del secretario de la Asociación Carnavalesca Cordobesa, Pepe Polonio, prender el cuerpo de Momo. Poco a poco el fuego devoró la estructura y borró la simpática sonrisa del dios del sarcasmo y de la burla. Aunque no con la que mostraban los aficionados y los componentes de algunos grupos que asistieron a la cita. Eso sí, quedaba en todos la extraña sensación que produce siempre una despedida, por mucho que ésta nunca sea definitiva. Es un hasta pronto y siempre quedará, además del recuerdo de los últimos días, el tiempo de nuevas creaciones y ensayos para los conjuntos. Porque en breve a todos les tocará pensar en el próximo año y en el trabajo para desarrollar la propuesta elegida. En las fechas venideras también habrá, además, opción de disfrutar de más coplas, con acento cordobés y llegadas desde Cádiz, con las diferentes actuaciones que tendrán lugar en la ciudad.

Un comentario

  • Hola, guest