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La Botí irá en la línea expositiva del Patio Barroco de la Merced

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Manuel J. Albert

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El flamante centro cultural de la Diputación se centrará en la creación de artistas de la provincia y se inaugurará con una exposición del Museo de Bellas Artes de Bilbao

La sede de la Fundación Botí está a punto de abrirse. Y lo hace tres lustros después de que comenzasen los estudios arqueológicos del terreno y una década después de que se pusiese la primera piedra. Tras años de obras, paralizaciones, problemas técnicos y presupuestarios, a la Diputación de Córdoba le restan meros detalles (luz, agua, gas, telecomunicaciones y licencia de primera ocupación) para poner en marcha un hermoso edificio destinado al arte y a la cultura que lleva el nombre de uno de los creadores contemporáneos de la provincia, Rafael Botí. Pero no se engañen, Salvador Fuentes, el vicepresidente del organismo provincial, lo ha dejado bien claro. “Lo de menos es Botí. Este centro va a servir sobre todo para impulsar el talento creativo de los jóvenes de la provincia; todo tipo de creadores que podrán usar este espacio para vender sus obras”, ha subrayado.

Esta línea programática dotará a un edificio -que ha costado 2,4 millones de euros- de un esquema expositivo que sigue la estela que se ha podido comprobar en el Patio Barroco del Palacio de la Merced. Este último espacio ha servido de escaparate para los espíritus inquietos de prácticamente toda la provincia que han tenido en ese lugar un entorno de excepción. Muestras fotográficas sobre el ascenso del Córdoba, creaciones hechas con bolis Bic o muestras de trabajos de alumnos de centros de creación de la provincia son algunos ejemplos de las exhibiciones que se han realizado.

A pesar de este enfoque eminentemente local y provincial, el diputado de Cultura, Antonio Pineda, no se cierra a colaboraciones con otras entidades culturales para compartir exposiciones. De hecho, la primera muestra con la que se quiere inaugurar el centro es una exposición ya apalabrada con el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

El arquitecto del SAU (Servicio de Arquitectura y Urbanismo de la institución provincial) Juan Aparicio, redactor del proyecto, ha aclarado que “la idea de la Diputación es que este espacio tenga un uso polivalente, lo que ha condicionado el diseño. Se ha pretendido una reimplantación del antiguo edificio que estaba aquí, que se plantea en torno a un patio y una galería porticada. La fachada recuerda a los edificios del casco histórico”.

Aparicio ha explicado que el edificio consta de un sótano: plantas baja, primera, y segunda; y una cubierta, que se configuran en torno al patio visible desde la calle, que ofrece una ventilación e iluminación natural. En la planta sótano se han restaurado los restos arqueológicos encontrados, (un muro califal y cloaca almohade), integrándose dentro de un espacio arquitectónico único que sirve a su vez de vestíbulo para la zona de archivo, restauración, vestuarios-aseos de empleados y los almacenes.

En la planta baja se emplazan una zona de control de accesos, los aseos públicos y salas polivalentes; todos ellos articulados entorno al patio y a una galería porticada en dos de sus lados. En la planta primera y segunda se localizan salas de exposiciones, que en la segunda puede llegar a albergar hasta 60 obras. Por último, la cubierta se ha diseñado para acoger diversos actos culturales y exposiciones al aire libre.

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