El periódico Cordópolis cumple dos años. Y con él, La Estafa. Cordópolis va a seguir mucho tiempo más. La Estafa hace un alto en el camino. Bueno, más bien, hace público y formaliza lo que ya era un hecho. No sé si había lectores regulares de esta columna, pero si fuera así les pido disculpas por no haberles advertido de que iba a colgar la pluma durante un tiempo largo. Tal vez, ni yo mismo sabía que lo iba a hacer.

¿Las razones? Una muy simple: cansancio.

No puedo asegurar que regrese pero tampoco voy a decir lo contrario. He sufrido y disfrutado de La Estafa a partes iguales. Como, imagino, han hecho los lectores que se asomaban de vez en cuando al blog. Sé que con el tiempo, como pasa siempre, terminarán imponiéndose los buenos recuerdos y a añoraré ser estafado o estafar al de al lado.

Así que den por seguro que volveremos a vernos por Blogópolis un día de estos. Tal vez no se llame La Estafa, tal vez escriba sobre muebles de cocina o alfombrillas de baño.

Pero volveremos a escribirnos y a leernos.

Hasta luego, compañeros.

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