Los finales suelen ser difíciles y comprometidos, pero cuando nos referimos al final de año, parecen que cambian las tornas. Algunos deseando que la racha continúe, otros deseando que la racha cambie. Momentos que uno comporte con personas cercanas a él en el terreno emocional-afectivo y otras donde esa posibilidad se desvanece porque desgraciadamente ya no están. En los propósitos que todos tenemos de año nuevo, aparece de forma más o menos expresa el SER FELIZ, probablemente el anhelo más arcano del ser humano. El alcance de este objetivo es tan amplio que dependiendo del individuo que lo enuncie, la deriva es muy heterogénea: salud, amor, trabajo, … cada uno elige ser feliz a su manera.

Para este último post de 2016 (por cierto pido disculpas por haber estado ausente durante tanto tiempo del Blog), quiero hacer una humilde contribución en cómo funciona este noble concepto.

Existe una ecuación de la Felicidad que circula “around the world” entre los gurús y referentes de la Psicología Positiva. Si bien dentro de este círculo de autores se encuentran nombres muy relevantes, en mi humilde opinión deja bastante que desear desde el punto de vista científico (aunque insisto es una valoración estrictamente personal). La ecuación en cuestión es:

F = f(S, C, A)

según la cual la Felicidad (F), depende de la Situación de partida (S), determinada genéticamente, y explica un 50% de la felicidad; las Circunstancias de la vida (C) que explican un 10% y nuestra Actividad consciente, deliberada (A), que explica un 40%. Esta última variable de la ecuación, tiene que ver con la forma de pensar, es decir, los planteamientos mentales que tenemos los cuales que determinan nuestra actitud y por tanto nuestro comportamiento.

Este planteamiento nos hace albergar una gran esperanza: se puede ser más feliz (un 40%)  y lo que es mejor, depende de uno mismo. Lo sé, es un planteamiento algo gratuito y la ecuación aporta un toque de subjetivismo importante, atribuyendo un 50% al determinismo genético, y sólo un 10% a las circunstancias (si Ortega y Gasset levantara la cabeza…..). En fin, haciendo caso y condicionándonos por la ecuación de la Felicidad, nos centraremos en el aspecto positivo que esta aporta y nos enfocaremos en la parte de autogeneración de la felicidad a través de nuestro proceso cognitivo, que bien es verdad, es un acto de responsabilidad personal.

Si tengo claro que un factor que aporta un mayor nivel de bienestar en las personas es el establecimiento de objetivos coherentes, es decir, alineados con tus valores, tus intereses y tus necesidades. Por lo tanto, márcate una meta para este 2017, que tengas claro por qué es importante para ti y sobre todo, como impactará en tu vida (personal, profesional) cuando la consigas.  A partir de aquí, despliega un plan de acción constante, sistemático, organizado para lograrla. Te darás cuenta que la clave de la Felicidad estará en el camino que recorres y no en cuando arribas a destino. Estoy de vuelta, lo mejor para el 2017 y como homenaje a la Princesa Leia que nos acaba de dejar, que la Fuerza os acompañe. BE TIM.

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