Probablemente sea el barrio más carismático de Córdoba. Y no lo afirmo porque me  haya criado allí, que también, sino por la cantidad de excelente capital humano que este ha generado y está conquistando el mundo. Aunque uno viva actualmente en otro, siempre le quedará Valdeolleros. Según la Teoría de la Identificación Social enunciada por Tajfel uno descubre parte de su identidad personal a través de la pertenencia a un grupo o grupos, y la dota por tanto de un significado emocional específico para la persona. El quién soy adquiere otra dimensión si se tiene en cuenta con quién estoy.

Y es tal el carisma que éste tiene, que estoy pensando en proponer un referéndum de separación para convertirnos en un ente independiente ya que no vamos a ser menos que los hijos de la Gran Bretaña. Porque bien es verdad que cuando uno contempla el panorama actual, le dan ganas de separarse…para siempre.

Por ejemplo y referido al Brexit, (dirigido a los que votaron la salida de la UE), esto de la unión hace la fuerza, sinergias, globalización, si quieres ir rápido ve solo pero si quieres llegar lejos marcha en equipo, parece que no va con ellos, simplemente porque se consideran diferentes del resto (de hecho mantienen moneda propia dentro de la UE) y lo hacen porque las personas representan cognitivamente los grupos como prototipos. En el caso que nos ocupa, está Reino Unido y el resto de Europa, los norteamericanos, los asiáticos, etc. Hay lo que se llama en identidad social, un ajuste comparativo: el grupo se reconoce y es reconocido, por una serie de atributos que los diferencian (separados del continente; educados (¿?); snobs; puntualidad; la famosa flema británica; tienen la City (Londrés) centro neurálgico de los mercados financieros internacionales; universidades prestigiosas,…), y un ajuste normativo referido al significado que los británicos otorgan a determinados aspectos tales como libertad en la toma de decisiones o ser referencia única e individual para el mundo (respecto a su comportamiento de sus compatriotas en las localidades a lo largo del litoral mediterráneo, negarán cualquier tipo de vinculación).

 

Siguiendo con esta espiral motivadora que nos proporciona el contexto actual, nos encontramos con la esperpéntica situación política española. Ya van para ocho meses sin gobierno, y no creo que sea por un problema de ideología (por cierto cada vez más borrosa y prototípica) y si de responsabilidad, primordialmente personal. No nos merecemos lo que tenemos de verdad, pero no precisamente por preparados, buenos, eficaces, gestores eficientes (alguna declaración he leído de una política local que expresaba que los ciudadanos “no le habían votado para gestionar sino para hacer política”). Me encuentro con un sentimiento de indefensión aprendida (http://cordopolis.es/blog-coach-ma/2014/07/17/indefension-aprendida/) respecto a la clase política.

 

Y hasta aquí quiero llegar, ¡que contaros que no sepáis ya!.  Valdeolleros podría ser el nuevo Mónaco (pero bien montado y lo del mar ya le daríamos una pensada), pero para qué, uno se siente de Valdeolleros y también se identifica con Córdoba, con Andalucía con España como europeo. No se trata de un aspecto legal y sí emocional. Borrón y cuenta nueva. Voy a dar una nueva oportunidad a la Humanidad, esto se puede remontar, porque como diría aquel anuncio “El ser humano es extraordinario”… sólo le queda demostrarlo. Comenzamos el curso. Bienhallados de nuevo. M.A.

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