Lo más difícil de ser un referente es, para mi, dejar de serlo, sobre todo porque otro de forma inexorable ocupará tu lugar. Es ley de vida, así es cómo funciona el círculo vital. Kobe Bryant se marcha esta temporada, y en el pasado NBA All Star 2016, celebrado en Toronto, todo el baloncesto profesional estadounidense le brindó un homenaje que a buen seguro ya queda tatuado en su corazón. Es esta la forma de homenajear a alguien que ha abanderado el basket a nivel mundial, estando aún en activo, viéndolo en la cancha y recordando también todo lo que nos hizo disfrutar en ella. El único consuelo que nos queda es ese Legado Eterno, reflejado en horas y horas de delicatessen, porque si algo tiene Kobe es que no le gusta la normalidad o la ejecución simple. Cuando uno de forma reiterada, constante y deliberada hace de cada canasta una obra de arte, pasa de ser una estrella a ser una leyenda o un jugador legendario.

Detrás de una historia de leyenda suele haber dos componentes: trabajo e inspiración. Como he anticipado en post anteriores, el primero de los “ingredientes” es innegociable, es el que convierte los sueños en realidad, el talento natural en talento en grado superlativo, la excelencia en un camino constante. La inspiración en cambio, te ofrece la energía, la “gasolina” suficiente para seguir trabajando en ese camino de no retorno que inicias. Quienes conozcan la trayectoria de Bryant, convendrán que la inspiración, el espejo donde quería verse reflejado no era un cualquiera, alguien que pasara desapercibido sino que se trataba del mejor deportista de la historia del deporte, Michael Jordan. Si visitáis el enlace https://www.youtube.com/watch?v=v27Hk5OIe-k, os dejará atónitos la comparativa de movimientos de ambos jugadores, dos gotas de agua.

¿Qué tipo de resultados le proporcionó este modelaje del más grande de todos los tiempos a Kobe? Un curriculum de vértigo: 20 temporadas en el mismo equipo Los Angeles Lakers; Máximo anotador de la historia del equipo; 18 presencias en el All Star Game y 5 veces nombrado MVP del partido; Ganador del concurso de mates; Doble oro olímpico (Pekín y Londres); Nombrado MVP de la liga en 2008; 81 puntos en un partido… la lista es interminable.

Hablamos de la historia de una estrella que se está apagando poco a poco, que a pesar de que fuera de las canchas puede tener un recorrido extensísimo por su legado, se apaga poco a poco y su influencia desciende, al igual que su inspiración donde deja de ser determinante. Inspirar tiene que ver con insuflar aire, con influenciar, y otro ocupará su lugar, para que cualquier jugador del planeta, amateur, profesional, niño, joven, adulto, quiera emular la excelencia en una cancha de baloncesto.

Como reflexión final aparecen las siguientes cuestiones en mi cabeza: ¿estás siendo espejo/referencia para los demás?¿De que forma los inspiras?¿ Qué tiene que ocurrir en tu vida para que te conviertas en LEYENDA?. GRACIAS KOBE.

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