Dicen que el término medio está la virtud. Mentira. No siempre ocurre. Porque en el medio también está la Mediocridad. La propia verbalización del concepto, hace que nos damos cuenta que nos encontramos ante un concepto de connotaciones despectivas, despreciativas y un tanto desagradables. Y ojo que la RAE nos ilustra al respecto, introduciendo dos acepciones que no son tan hostiles:

  1. De Calidad media.
  2. De poco mérito, tirando a malo.

El asunto no está en ubicarse en la zona media de la famosa curva de distribución normal, o campana de Gauss, de hecho, si yo por ejemplo perteneciera al grupo de investigación de los mejores Astrofísicos de la NASA, el estar en la media no estaría nada mal ¿verdad?.

El verdadero problema de la mediocridad reside, no cuando tus propias características personales te ubican en la media, sino cuando la persona posee los recursos, el potencial suficiente para desarrollar un desempeño sobresaliente, y aparecen los sabotajes, internos y/o externos, para anclar a la persona en una zona de confort, en una zona de mediocridad cuasi permanente.

El autosabotaje comienza en nuestra cabeza a través de las creencias limitantes (“Confórmate”; “No estás preparado”; “No te lo mereces”) y a través de nuestras quejas, excusas, alterando nuestra conducta, verdadera artífice de los resultados a obtener.

En una segunda derivada, nos encontramos con el sabotaje externo, es decir, cuando otros limitan nuestra capacidad de desarrollar comportamientos excelentes, dificultando nuestro crecimiento a futuro y por extensión de nuestro entorno. Siempre he pensado que cuanto mejor les vaya a la gente de mi equipo, mejor me irá a mi. Un amigo le llama a eso “egoísmo inteligente, y hace tiempo le compré la definición.

Desgraciadamente, mi experiencia profesional tan diversa, ha hecho encontrarme con directivos mediocres, que se rodean de más mediocres, o incluso malos (profesionalmente hablando), para parecer buenos. ¡Ojo! y también he tenido contacto con excelentes directivos, que quieren rodearse de los mejores, para entre todos mejorarse y crear mejores resultados, eso sí, sólo me he encontrado estos últimos en Organizaciones con una cultura empresarial madura y evolucionada.

Al hilo del tema que nos ocupa, rescato unas frases pertenecientes a la película Coach Carter:

“Nuestro mayor miedo no es que no encajemos, nuestro mayor miedo es que tenemos una fuerza desmesurada. Es nuestra luz y no nuestra oscuridad lo que más nos asusta […] Y al dejar brillar nuestra propia luz, inconscientemente damos permiso a otros para hacer lo mismo. Al liberarnos de nuestro propio miedo, nuestra presencia libera automáticamente a otros.”

Es hora de abandonar la mediocridad y empezar a brillar como individuos y como Organización. Los grandes avances no se producen desde la mediocridad sino desde la grandeza de miras hacia ti y los que te rodean. Parafraseando a Ortega:” Sólo es posible progresar cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar cuando se mira lejos”.

A los que gestionan, lideran personas, haced todo lo posible para colocar a cada integrante del equipo, en el lugar donde más valor puede generar para la organización. Emocionalmente lo recompensarás, y nunca subestimes el trabajo que puede desarrollar una persona enfocada y equilibrada. Estarás demostrando que eres un jefe egoístamente inteligente. BE TIM (www.tim-coaching.com).

 

 

No hay comentarios aún