Habemus nuevo entrenador. Ya era hora, porque la situación en la primera plantilla del Real Madrid de fútbol era insostenible, para todos, especialmente para el entrenador.

Desde mi perspectiva como exjugador profesional, tenía la intuición es que a Benítez le estaban haciendo una “cama” como el Santiago Bernabéu, y a pesar de lo que muchos puedan pensar, este cargarse al entrenador no se hace de forma consciente y premeditada, tiene una formación mucho más compleja. Aunque sí hay un disparador que la pone en funcionamiento, la falta de confianza.

En un equipo (en una organización por extensión), el pilar sobre el que se es el valor de la Confianza. Con su presencia, el equipo lo aguanta todo, por muy adverso que sea el contexto. Con su ausencia (o su deterioro progresivo), el sistema comienza a hacer aguas. Es como una gran presa en la que se detecta una grieta; si no se repara de forma inmediata, ésta se hará más grande, dará lugar a nuevas grietas para finalmente reventar, dando lugar a una tumultuosa riada que lo arrasa todo a su paso.

En nuestro ejemplo, es significativo identificar que esta ausencia de confianza comenzara antes de la llegada del técnico… ¿cómo es posible?¿cómo desconfiar de alguien que no te ha decepcionado aún?. Bueno en mi opinión este hecho tuvo que ver con que el equipo (especialmente con los líderes del mismo), porque no supieron digerir el despido del anterior entrenador al que se sentían muy apegados emocionalmente. El sentimiento de pérdida fue tan intenso, que el nuevo entrenador había tomado “posesión” del cargo, y las referencias al anterior Mister seguían siendo constantes, el apego a Ancelotti seguía estando muy presente, no lo habían despedido de su “corazón” aún.

 

Si a lo anterior le sumas el despliegue de un liderazgo inefectivo, específicamente, inadaptado al tipo de grupo que tenía que manejar (jugadores top,  de egos superlativos), la base del despido se estaba cocinando. Apuesto a que la comunicación en el equipo no se caracterizó por ser clara, abierta, sincera, fluida, respetuosa, global y sí por el contrario, los silencios empezaron a hacer acto de presencia, al igual que los murmullos, realizados en subgrupos (creados por afinidades diversas) de forma privada y confidencial, que veían la luz en función de los intereses personales de los participantes filtradores.

Lo que viene en adelante es de manual: falta de compromiso (se trabaja, aunque no con la intensidad requerida) y nula asunción de responsabilidades (la culpa se traslada a actores varios: entrenador, presidente, medios de comunicación, rivales, etc), que finaliza en unos resultados muy alejados de las expectativas generadas por un equipo de esta envergadura.

En este tipo de situaciones, lo mejor ha sido el desenlace, aunque para algunos pueda resultar injusto. Espero que Benítez haya aprendido como manejar este tipo de situaciones en el futuro. También que los jugadores resuelvan en quitarse las caretas de víctimas, ahora le tocan dar a ellos un paso adelante, ya no hay excusas. Y al que viene, ZZ, simplemente que disfrute como cuando jugaba… nos hará divertirnos a todos/as. BE TIM.

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