En los post anteriores, he puesto en la picota a los líderes como responsables mayoritarios de la creación del Triángulo Tóxico en las Organizaciones aunque tengo que añadir que un líder tóxico no es el único protagonista en provocar un ambiente tóxico dentro de una organización, ya que en algunos casos, los trabajadores, sin ser los promotores, si favorecen su despliegue. Algunas veces de forma pasiva, otras de forma activa, pero en ningún caso plantando una oposición frontal a su propagación.

En la primera categoría de pasividad o sumisión, probablemente el más común, suele darse cuando los empleados dentro de la organización, o bien tienen bajos niveles de madurez o bien poca seguridad en sí mismos para oponerse a las prácticas no deseadas. Este seguidismo y propagación de la toxicidad puede deberse, también, a la obtención de beneficios, de tal manera que los empleados seguidores consideran más   beneficioso adaptarse a la mentalidad del líder tóxico, puesto que yendo de la mano de éste podrán promocionar o escalar peldaños en la jerarquía organizativa de la compañía. En los últimos años y motivados por la crisis, los empleados a elevado el grado de tolerancia a la sumisión por miedo a perder el puesto de trabajo.

No obstante esta tendencia natural a obedecer a las jerarquías autoritarias, a imitar el comportamiento de los superiores, y a aceptar por presión, las normas del grupo, no es algo nuevo y hay estudios que lo constatan desde mediados del siglo pasado. Estos casos encuentran su mayor exponente cuando se trata de trabajadores que no han logrado la aceptación social completa dentro de la empresa y que además cuentan con el soporte del jefe. Debido a una inicial falta de aceptación, los sumisos piensan que lograrán introducirse dentro del grupo yendo de la mano del líder autoritario… desconocimiento absoluto de como funciona los equipos.

Pero esta conducta de los empleados complacientes, no es tan dañina como la que pueden desarrollar determinado tipo de empleados de forma activa y voluntaria, convirtiéndose en un foco muy relevante de inefectividad en la Organización. La consultora Otto Walter, realizó un estudio en 2007, donde identificó una serie de comportamientos llevados a cabo por los empleados, que afectan a la identidad y coordinación interna del equipo y que provoca el rechazo igualmente de los superiores (también miembros). Estos comportamientos son los siguientes:

 

  • Generación de conflictos.
  • Conductas incompetentes conocidas.
  • Comportamientos no éticos .
  • Pérdida de tiempo intencionada.
  • Boicot al jefe.
  • Actitud prepotente.
  • El escaqueo .

 

Claro, si uno se pone en la posición de responsable de una empresa, equipo piensa: ¿Cuáles pueden ser los motivos para que ese tipo de conducta sea tolerada?. Pues bien, mi experiencia me hace pensar en dos grandes direcciones: la primera por la dependencia de la organización hacia el conocimiento específico atesorado por este trabajador/a en concreto; el segundo, porque es rentable ya que en el fondo el desempeño de su tarea es muy efectivo y despliega un gran rendimiento (medido obviamente desde parámetros de productividad de negocio y no de posteridad del mismo). Y si me permitís una última matización en este sentido, PORQUE NO TIENE UN BUEN LÍDER. BE TIM.

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