Continuamos la línea iniciada en el anterior post, acerca de la toxicidad en las Organizaciones, hablando de Líderes Tóxicos. La figura del líder tóxico no presenta una sola cara, adquiere una dimensión poliédrica de cubo mostrando las siguientes tipologías:

  1. El Soberbio: su arrogancia es tal, que su ego y su cuerpo no caben en la misma habitación. Enfermo de “medallitis”, los fracasos del equipo ni le rozan. La manipulación de los trabajadores está presente de forma sistemática. Acapara todo el poder que puede, para no soltarlo (incapaz de delegar), y si detecta algún tipo de menoscabo de autoridad ó posibilidad de que alguien le haga sombra, saca los dientes con comportamientos inadecuados (agresividad). La innovación y creatividad están desterradas (gestión por miedo).
  2. El Robot :  Es como si tuvieras a una máquina como jefe. La empatía con los colaboradores brilla por su ausencia, y el plano personal/familiar ni tan siquiera se considera. Sólo existe, el trabajo, los resultados y más te vale conseguirlos porque las amenazas y consecuencias negativas vendrán de seguido. Los empleados acaban frustrados y estresados, emocionalmente muy tocados.
  3. El Inexperto: promociona al puesto de líder por sus elevadas competencias técnicas aunque carece por completo de las habilidades directivas personales (especialmente la comunicativa) para liderar efectivamente a un equipo. Él mismo es consciente de esta limitación, y alterna conductas pasivo-agresivas  en la gestión de problemas, fruto de la inseguridad.
  4. El Desbordado: la saturación de trabajo del líder provoca aíslamiento que produce desapego formal y emocional con los colaboradores, en definitiva, mala gestión del equipo…¡Nunca está disponible!. Fácilmente reconocible porque lo ves aparecer y desaparecer, todo el día enchufado al smartphone, saliendo del trabajo a horas intempestivas, y con mala cara perpetua (estrés galopante).
  5. El Apocado: colocado por los superiores para poder manejarlo fácilmente. La inseguridad es su principal característica, por tanto busca  el soporte constante de los jefes, siendo correa de transmisión de las instrucciones que vienen de arriba (capacidad nula de interpretación, iniciativa). El carisma ni está ni se le espera, la distancia con el equipo es abismal, y siempre que pueda, se posesionará de parte de los jefes.
  6. El Controller: Presenta cualidades para dirigir equipos, pero no a todos los equipos. Su obsesión por el control y la intervención constante en los procesos, lo inhabilita en equipos de alto rendimiento, ya que dinamita la capacidad de innovación y creatividad de los integrantes. No muestran cercanía con el equipo, mostrando conductas insensibles y de imposición.

Seguramente has tenido que lidiar con alguno de estos “tipo”, ¿verdad?, a mi al menos me ha pasado, y he investigado en la literatura existente al respecto sobre los factores que provocan esta conducta tóxica. De acuerdo con Lubit (2004), la toxicidad de determinados líderes se vincula a rasgos de personalidad (excesiva irritabilidad, el bajo control de los sentimientos o la arrogancia). Otros autores, como Lipman-Blumen (2004), señalan la falta de integridad y honestidad, la cobardía y la tendencia a criticar de manera continuada, como rasgos personales de los individuos con tendencias tóxicas. Si a estos  rasgos personales, le añadimos situaciones de estrés y ansiedad que se generan cada día en las organizaciones, la reacción tóxica parece inevitable. Por último, Heifetz (1994) hace referencia a este ensalzamiento de líderes tóxicos en momentos de crisis, porque  tiempos de estrés y dificultad, recurrimos a la autoridad (mano dura).

Sólo podemos cambiar aquellos sobre lo que somos conscientes. Si estás en proceso de convertirte en líder, ya conoces 6 vías que no debes coger. Si te reconociste como líder tóxico, recuerda nunca es tarde para cambiar, si no sabes cómo hacerlo, pregúntame :-D. Si sufres a un líder tóxico, estate atento al siguiente post… BE TIM.

 

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