Pequeñas embarcaciones de vela en el Guadalquivir | TONI BLANCO
Pequeñas embarcaciones de vela en el Guadalquivir | TONI BLANCO

Vida dentro y fuera, y alrededor. Así lucía este sábado el Guadalquivir. Por la mañana, centenares de deportistas de todo tipo (hasta paradeportistas) se afanaban en su especialidad en el Balcón del Guadalquivir. Incluso el río volvía a ser navegable por unas horas. Decenas de piraguas, barcos de vela y hasta antiguas barcas llenas de vino (que simulaban las descargas en los molinos de hace años) navegaban por un río más caudaloso de lo normal gracias a las últimas lluvias.

El festival de experiencias Río Mundi es multidisciplinar, y no solo ofrece música y gastronomía, sino también deporte de todo tipo. No había fútbol, el deporte rey por excelencia, pero sí esgrima, por ejemplo, en una especie de duelos junto al río que recordaban a épocas pasadas. Con la diferencia de que los floretes no herían y de que los espadachines estaban convenientemente protegidos.

Los balones eran de los equipos de baloncesto en sillas de ruedas, un rocódromo hacía las delicias de los más valientes, un circuito de cross fit para los más experimentados, bádmintón y hasta yoga al aire libre llenaban un Balcón del Guadalquivir muy animado.

Mientras, por fuera, se probaban los escenarios que el viernes, con la lluvia, dieron algún problema y que provocaron la suspensión del concierto de Los Aslándticos. Medina Azahara probaba el sonido, que tronaba en todo Río Mundi, de sus guitarras eléctricas antes del concierto de este sábado a las 20:00. También se descubría la piragua regalada por Brasil en el escenario homenaje al río Amazonas.

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