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Luis Bermejo y Mihai Smarandache (delante) y Ariadna Gil y Belén Cuesta | Bea Hohenleiter

Un concesionario de coches de segunda mano en el Polígono la Torrecilla acoge desde la pasada semana varios sets del rodaje de ‘Sin aliento’, dirigida por el rumano Tudor Giurgiu. Una coproducción entre Rumanía, la República Checa y Andalucía, a través de la productora La Claqueta, basada en la novela con tintes autobiográficos ‘Cercanías’, del rumano Marin Malaicu-Hondrari, escritor que vivió en Córdoba entre 2002 y 2007. Los actores españoles Ariadna Gil, Belén Cuesta y Luis Bermejo, más el rumano Mihai Smarandache encabezan el reparto de esta película que se estrenará el próximo otoño.

“Esta historia no quiere dar la imagen clásica de la inmigración”, explica el autor de la novela ante un café solo en un bar de la Torrecilla. “En Córdoba como en cualquier lugar los inmigrantes son ex-céntricos, se les echa a las afueras”. Así explica el autor y también responsable del guión de este drama romántico el por qué se rueda en este lugar del extrarradio, tan lejano a la postal de Córdoba, aunque algunas secuencias serán grabadas en la parte monumental de la ciudad, “para que respiren un poco los personajes”, según el productor andaluz Olmo Figueredo.

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Marin Malaicu-Hondrari llegó a la estación de autobuses de Córdoba en 2002 sabiendo decir en castellano solo “hola” y “trabajo”, sin papeles y con muy pocos euros en el bolsillo. Hoy es uno de los autores con más prestigio en su país y traductor al castellano de los grandes escritores de las letras hispanas, desde Bolaño y Cortázar a Vargas Llosa. Pero mucho antes de todo eso, desde la estación de autobuses de Córdoba, Marin fue a pedirle trabajo a Rafael Ayuso, que regentaba un concesionario de coches de la Torrecilla, justo pegado al que hoy acoge la localización de la película. Rafael no solo le dio trabajo y el techo de una caravana, “aunque la que han puesto en la película es más grande”, bromea, sino que desde entonces a ambos les une una profunda amistad.

“Marin es para comerle el corazón”, cuenta Rafael, también presente como espectador en el rodaje con parte de su familia, y quien aparecerá como extra junto a Marin en una escena en la que los dos personajes celebran su cumpleaños, ya que ambos nacieron el mismo día de enero pero de diferentes años. La historia gira sobre él y su relación con Marin, Adrián en la novela y en la película, y sus respectivas parejas. “Yo lo ayudé mucho cuando él llegó, porque yo solo distingo a las personas por su bondad, pero él a mí también me ha ayudado mucho en crisis personales y hasta económicas ¡y sin tener un duro!”, relata Rafael.

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El escritor y guionista Marin Malaicu-Hondrari en el set de la película | Madero Cubero

Para Marin, hubo “una conexión intuitiva” con Rafael desde el principio, cuando ni siquiera se entendían con palabras. “Siempre ha confiado mucho en mí”, añade. En el primer borrador que el escritor hizo del guión “cabían cuatro películas”, asegura, pero el director tuvo paciencia, le mostró las grandes diferencias entre el cine y la literatura, aunque hubo un hecho que lo revolucionó todo. Director y autor pasaron tres días “de fiesta” en la casa de Rafael, en la urbanización las 7 fincas, y entonces supo el director que Rafael tenía que tener más protagonismo y que la historia debía girar en torno a la amistad entre ambos.

Rafael ha conocido en Córdoba a su alter ego en la pantalla, el actor Luis Bermejo, y su pareja, María Eugenia, a quien la interpreta a ella, la actriz Ariadna Gil. Ambos coinciden en lo “extraño” que resulta verse reflejado en un actor/actriz, aunque Rafael apostilla que “es toda una sensación conocerme”. De hecho, el actor Luis Bermejo ha tenido que aprender a montar a caballo, ya que Rafael es un gran aficionado y llegaba de vez en cuando al concesionario montado en la grupa de un equino. Por su parte, Ariadna alaba el guión “especial” que tiene esta historia que la ha traído a rodar a Andalucía.

Con un equipo de alrededor de cincuenta personas, sin contar actores ni figurantes, seis de ellos son rumanos, capitaneados, además de por el director, por el productor Bogdan Craciun. El resto son casi todos andaluces con el productor de La Claqueta, Olmo Figueredo, a la cabeza. “Para el director era importante un equipo local porque quiere mucha veracidad para que nada suene a falso”, explica el productor andaluz sobre esta coproducción cuyo presupuesto asciende a 1’8 millones de euros.

Tras dos semanas completas de rodaje en Córdoba, y tras haber rodado en Candas (Asturias) y en Rumanía, el equipo se dirigirá a Huelva, a las playas de Mazagón, y a Sevilla. El productor, que asegura que habrá un preestreno en Córdoba de la película, pretende que ésta viaje por festivales a partir de otoño, “ya que este director es muy autor y muy de festivales”. Giurgiu, de hecho, fue seleccionado con anterioridad para la sección Panorama de la Berlinale.

A Marin el éxito no le ha cambiado, según afirma, algo que corrobora su amigo Rafael. El escritor sigue viendo a Córdoba como una ciudad que le “conviene” y dice sentirse andaluz “de alguna manera”. “A mí esta ciudad, Córdoba lejana y sola, me cambió la vida”, confiesa, “con las cosas que aquí me pasaron”. Por su parte, Rafael revela que fue él quien tuvo la premonición: “fui el primero en decirle que iba a triunfar”, algo que bien demuestra este rodaje en el extrarradio de la ciudad. “Es que la vida es impresionante”, sentencia Marin.

 

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