Pablo García Baena atesora en su biblioteca vital el haber dado a la historia de España uno de los mejores baúles donde rebuscar la poesía de otro tiempo. Versos que reviven de nuevo cuando cada lector hace suyo alguno de sus poemas. Después de haber recibido importantes distinciones, como el Premio Príncipe de Asturias o el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el poeta cordobés ha sido investido como doctor honoris causa por la Universidad de Córdoba (UCO). La ceremonia, presidida por el rector de la UCO -José Carlos Gómez Villamandos- ha contado también con la presencia de la profesora  María Rosal Nadales, quien ha sido la madrina del nuevo doctor.

Visiblemente emocionado, García Baena ha agradecido este reconocimiento “porque nadie está esperado a que le caiga el Gordo de la Lotería. Me encanta que mi ciudad se acuerde de mí”. A sus 96 años, el poeta ha explicado que con la ayuda de una grabadora y de su sobrino-nieto Antonio se encuentra realizando un libro. “Tengo ya unos cuantos poemas y, sobre todo, a los editores alrededor mía esperando con verdadera ansia que diga ya. Yo soy muy tardío y mucho más ahora con la falta que tengo de visión”, ha comentado García Baena.

Aunque todavía no ha titulado el libro, el poeta ha asegurado que la obra estará dividida “como aquellos antiguos libros que leían los niños y que se llamaban Lecciones de cosas. Hay unos poemas de botánica, de historia y de la vida”, ha concluido el flamante doctor honoris causa.

Pablo García Baena firmando en el Libro de Honor | ALEX GALLEGOS
Pablo García Baena firmando en el Libro de Honor | ALEX GALLEGOS

En el acto de investidura, Gómez Villamandos se ha referido a García Baena como “ese maestro de las letras y de la poesía” y ha resaltado la importancia “de este día” al “crear un referente más dentro de la Universidad por esa persona que ha dado toda su vida a la poesía y a la enseñanza”. “No son pocos los profesores y los alumnos que han estudiado a García Baena y que han aprendido de él. Gracias a ese magisterio indirecto que ha realizado, estas personas son hoy grandes profesores y poetas de nuestra Universidad”, ha comentado el rector.

De García Baena, Gómez Villamandos también ha destacado “su colaboración callada y silente; su poesía enraizada, arraigada y necesariamente universal; y su pulcritud y la transmisión de valores a través de su obra”.

Por su parte, la profesora María Rosal ha explicado que el nombramiento de doctor honoris causa “constituye el máximo honor con el que una universidad reconoce a una persona” y que la institución académica “también es honrada por la sabidura y la reconocida trayectoria literaria y humana del poeta”. Durante su laudatio, Rosal ha realizado un repaso exhaustivo y emotivo a toda la trayectoria de García Baena y ha destacado uno de los aspectos fundamentales de la poesía del cordobés: “La función social, la de construir pensamiento. En su obra y en su memoria se reúne un siglo de poesía española a cuyo trasluz” se leen también “a los clásicos: el Renacimeinto y el Barroco, el Simbolismo, el Modernismo y la Edad de Plata de la literatura española”, ha apuntado la profesora

Asimismo, Rosal también ha destacado las virtudes más personales del poeta. “Es cercano, afable, atento y respetuoso. Escucha y sabe situar en la conversación esa pequeña pincelada que ilumina, esa palabra indiscutiblmente exacta que a veces hemos tenido que buscar en el diccionario”, ha relatado la madrina del doctor honoris causa.

García Baena (Córdoba, 1921) realizó los estudios primarios en el colegio Hermanos López Diéguez y, posteriormente, el bachillerato en el Colegio Francés y en la Asunción. Cursó estudios de Dibujo e Historia del Arte en la Escuela de Artes y Oficios de Córdoba, lugar donde entabló relación con el pintor y escritor Ginés de Liébana y con el poeta Juan Bernier. Desde este momento, Bernier sería para García Baena una de sus mejores acompañantes en el camino; quien le orientó y le descubrió a Marcel Proust, Juan Ramón Jiménez y Luis Cernuda.

Pablo García Baena saludando al público | ÁLEX GALLEGOS
Pablo García Baena saludando al público | ÁLEX GALLEGOS

Pronto comenzó su carrera literaria en diferentes medios de la prensa local cordobesa o en periódicos como Caracola o El Español, firmando siempre bajo el seudónimo de Luis de Cárdenas o simplemente con una E mayúscula en periódicos como Caracola, El Español y en La Estafeta Literaria.

No haber conseguido el Premio Adonais de poesía en 1947 supuso un punto de inflexión para García Baena. Pero un camino hacia lo que sería un hito en la poesía española: la fundación de la revista Cántico junto a su amigo Ricardo Molina. Para ello, el poeta contó, además, con la colaboración de los también poetas Juan Bernier, Julio Aumente y Mario López y de los pintores Miguel del Moral y Ginés Liébana. La poesía y la pintura de todos ellos influyeron notablemente en las generaciones posteriores y consiguieron que la revista estuviera en funcionamiento hasta 1957 consiguiendo, así, convertirse en una de las revistas más importantes de la posguerra

Después de esta experiencia, el poeta alternó períodos de descanso y de regreso a la poesía hasta que comenzaron a llegar los reconocimientos. Académico de Honor de la Real Academia de Córdoba, su obra es objeto de investigación en numerosas universidades españolas y extranjeras y su magisterio se extiende a varias generaciones literarias. Como poeta es referente fundamental para la investigación literaria en la UCO, donde colabora con poetas e investigadores. Pero, pese a todo, es Córdoba quien le debe mucho a García Baena. Gracias a su trayectoria, la ciudad ocupa un lugar destacado en las letras españolas. Córdoba, “la taberna, la tapia blanca, la espadaña, el naranjo”.

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