Salida procesional de Nuestra Señora del Socorro | TONI BLANCO
Salida procesional de Nuestra Señora del Socorro | TONI BLANCO

Se cierran las puertas. Tras ellas, en el interior del pequeño templo, la satisfacción es predominante. Ante ésas, en la plazuela, no pocas personas inician su marcha con la misma sensación. La luna corona ya el cielo de la ciudad, en una noche que aparece serena. Agradable es la temperatura tras una calurosa tarde. Pero la calidez que más importa en ocasiones es la humana, la del corazón. Y esa sobresale junto al Arco Bajo de La Corredera, un punto en el que minutos antes centenares de devotos mantienen su compañía a la Alcaldesa Perpetua de Córdoba. También al Custodio de una tierra que sabe de la grandeza de las cosas sencillas. Y las emociones son tan complejas como simples que consiguen estar por encima de todo. Cada sentimiento es síntoma de riqueza mucho mayor que cualquier ostentación. Es lógico que la dicha sea total en torno a Nuestra Señora del Socorro, que despide su septiembre con un recorrido de luz por las calles de su barrio.

Fue sobre las siete de la tarde cuando la Patrona del Mercado Sánchez Peña cruzó el dintel de la puerta de su ermita. En torno a la misma aguardaban numerosos fieles y cofrades, al igual que estos acompañaron a la comitiva de la corporación de la que es titular la imagen a lo largo de su trayecto por parte del casco histórico de Córdoba. Pero antes de que Nuestra Señora del Socorro comenzara su tránsito por las calles de la ciudad, ésta recibió de nuevo a San Rafael. Porque la hermandad de Gloria, sita junto a La Corredera, volvió a incluir la talla del Custodio que es venerada en el templo que es su sede en su salida procesional. La ilusión desbordante de su cuadrilla era otro síntoma de ese valor de las emociones, que manaron a borbotones hasta el justo instante en que finalizó la cita, como cada año, de este último domingo de septiembre.

La hermandad del Socorro atraviesa una situación delicada en lo que a la economía se refiere. De ahí que en esta ocasión no hubiera agrupación que siguiera los pasos de su titular. Pero no faltaron los sones cofrades, ni mucho menos. La Banda de Cornetas y Tambores Nuestro Padre Jesús Caído y Nuestra Señora de la Fuensanta quiso estar junto a la Virgen. De tal modo, abrió el cortejo con su música en la cruz de guía. Y lo hizo de manera altruista, sin cobrar. La generosidad es otro síntoma de riqueza. Como la serenidad de la imagen de la Alcaldesa Perpetua de Córdoba y la devoción de los que quisieron estar junto a ella, que caminó con la compañía de un trío de capilla. La procesión transcurrió por el itinerario tradicional de la hermandad, que lo recuperó después de que el pasado año lo cambiara para ir a la Mezquita Catedral con motivo del Año de la Misericordia. Si algo quedó claro en esta tarde noche de septiembre es que nada hay como la gran sencillez de las emociones.

Un comentario

  • Hola, guest
  • La sensibilidad descriptiva, que habitualmente utilizas, tiene la virtud de engrandecer notablemente, cualquier evento, que te toca cubrir. Para mi, es un placer, invertir el tiempo leyéndote.  Felicidades y gracias.