Salida procesional de San Lorenzo | ALEX GALLEGOS
Salida procesional de San Lorenzo | ALEX GALLEGOS

El 10 de agosto fue siempre fiesta grande en la parroquia de San Lorenzo Mártir, pero desde hace tres años la celebración está aún más presente en la feligresía de este templo fernandino con la salida en procesión de la imagen de su titular. Fue en 2015 cuando la hermandad del Calvario organizó junto a la parroquia la primera salida en procesión del santo, que es cotitular de la cofradía del Miércoles Santo, y este 2017 se ha vuelto a repetir la historia, que poco a poco se va afianzando en el calendario procesional cordobés.

A las ocho de la tarde de este jueves las campanas del templo anunciaban el comienzo de la solemne eucaristía con la que se celebraba la festividad de San Lorenzo, al que los días previos se ha dedicado un triduo durante el que la hermandad del Calvario ha recogido alimentos. La misa la oficiaba el párroco, Rafael Rabasco, acompañado por el canónigo de la Catedral Alfredo Montes y por los sacerdotes Francisco Escribano y Alberto José Chaves como concelebrantes. La función estuvo cantada por componentes de la antigua rondalla parroquial que existió en los años 60.

Conforme pasaban los minutos y se acercaban las nueve de la noche, hora prevista para la salida de la procesión, el atrio y la plaza en la que se encuentra el templo se iban llenando de personas que esperaban que terminara la misa y se formara el cortejo. Hasta allí llegaba en pasacalles la Agrupación Musical Nuestro Padre Jesús Nazareno de Cañete de las Torres, que por primera vez ha acompañado al mártir, que los dos primeros años fue con banda de música de plantilla completa.

Salida procesional de San Lorenzo | ALEX GALLEGOS
Salida procesional de San Lorenzo | ALEX GALLEGOS

A las nueve y cinco cruzaba el arco ojival del templo la cruz parroquial escoltada por ciriales. Detrás iban unas diez parejas de cirios blancos y las representaciones de las hermandades del Prendimiento, Villaviciosa, Entrada Triunfal, Ánimas y Calvario. También iban representantes del Ayuntamiento y de la Agrupación de Cofradías. Las mujeres que esperaban al santo en una plaza llena de público y engalanada con guirnaldas rojas y banderitas de España se abanicaban para sofocar el calor que, sin embargo, no llegaba a ser como en jornadas anteriores.

Pronto el incienso llenaba con su aroma el atrio de la parroquia y salía con repique de campanas la imagen del joven diácono mártir, una talla anónima del siglo XVIII vestida con dalmática que sostiene con una mano la palma del martirio y un libro y en la otra la parrilla, en la que fue martirizado este santo. Iba sobre el paso de la Divina Pastora de Capuchinos que la hermandad del Calvario había exornado con claveles rojos y rosas del mismo color en las esquinas.

A su salida sonó el Himno Nacional, al que siguió un repertorio de marchas clásicas que interpretó la banda de Cañete de las Torres por un itinerario que fue por Roelas, plaza de Don Arias, plaza de San Rafael, donde si visitó al Custodio de la ciudad, Buen Suceso, Jesús Nazareno, Compás de San Agustín, Obispo López Criado, Montero, plaza de San Juan de Letrán, Alvar Rodríguez, María Auxiliadora, con parada ante el santuario, y plaza de San Lorenzo.

Cerraba ya entrada la noche el barrio un día de fiesta junto a su titular, el que le da nombre, y al que acompañaron los vecinos un año más por las antiguas calles de esta feligresía tan cordobesa y cofrade.

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