'Lorca, la correspondencia personal', en la Feria de Teatro del Sur | MADERO CUBERO
‘Lorca, la correspondencia personal’, en la Feria de Teatro del Sur | MADERO CUBERO

Lorca sin artificios. Su alma, desnuda. Encerrado en su celda y a la espera de su asesinato. Durante 60 largos minutos, el poeta granadino hace uso de su imaginación para recordar los momentos de su vida. Lorca, la correspondencia personal pone en escena, y con mucho éxito, esa línea finísima que separa -y une a la vez- al Lorca más artista y más personal.

Gema Matarranz y Alejandro Vera son las dos caras con las que Lorca afrontó su vida. Un Lorca desdoblado en hombre y mujer. En el seno de una familia acomodada, rompió con los cánones establecidos, dejó Granada -donde estudiaba Derecho- y voló hacia Madrid. Histrión Teatro ha recogido de manera brillante aquellas cartas que muestran lo cotidiano, lo querido y lo temido por Lorca. Misivas tristes, irónicas, surrealistas y críticas en aspectos como la guerra o la religión.

Leaderboard-02-post-cultura – Otoño 2017 – IMAE

Sobre el escenario nacen las luces y las sombras en un espectáculo en el que el juego de iluminación permite al espectador recrear lo que sus sentidos están percibiendo. Porque Lorca, la correspondencia personal requiere que los cinco sentidos estén despiertos.

Su relación personal con Salvador Dalí –El hombre que lucha con el hacha de oro contra los fantasmas– y su enfrentamiento con su homosexualidad en Nueva York hacen que el público conozca al Lorca más humano, al que sobrevivió a sus tendencias suicidas pero quien no pudo escapar de las garras del franquismo. Ni siquiera su amistad con el fundador de Falange Española, José Antonio Primo de Rivera, impidió que fuera asesinado.

Lo de Histrión Teatro es verdadero metateatro; un bucle de teatro encerrado dentro del teatro de Lorca, quien luchaba para que su corazón no estuviera plasmado fielmente en sus textos. Tal vez sea por esta cuestión personal la que impide que, a día de hoy, Lorca siga siendo un desconocido. Quizás ése fuera su objetivo; ser un total extraño para no recibir homenajes. “Cada uno de ellos pone un ladrillo sobre nuestra tumba literaria (…) No hay cosa más desolada que el discurso frío en nuestro honor, ni momento más triste que el aplauso organizado, aunque sea de buena fe”, cuenta el autor en unas de sus cartas.

A pesar de estas misivas, ¿quién conoce realmente al verdadero García Lorca? El mismo director de la obra, Juan Carlos Rubio, lo reconoce. “80 años después de su muerte sigue siendo un gran desconocido. Quizá siempre lo sea, pero tengo claro que adentrarme en sus frustraciones, deseos y miedos me han ayudado enormemente a enfrentarme a los míos”. Porque la historia siempre se repite; son las personas quienes hacen de ella momentos únicos.

No hay comentarios aún

  • Hola, guest