Procesión del Milagroso Niño Jesús de Praga | ÁLEX GALLEGOS
Procesión del Milagroso Niño Jesús de Praga | ÁLEX GALLEGOS

Claro está el cielo todavía. Aunque poco a poco palidece. El paso de los minutos es el de las horas también. Y con éste llega la noche, para que aún resta. Mucho antes, con el sol presente allá arriba, numerosos fieles y cofrades en general aguardan el inicio de la primera cita de un intenso sábado. Poco a poco los jóvenes comienzan su bajada de la Cuesta de San Cayetano, templo desde el que parte como cada año por estas fechas la procesión del Milagroso Niño Jesús de Praga. La archicofradía de Nuestra Señora del Carmen Coronada muestra el brillo del presente, así como el de su futuro. Los más pequeños forman parte de una comitiva llena de alegría, ésa que en mayo riega el barrio de Santa Marina, al que de nuevo acude la corporación de Gloria en una salida cargada de luz de juventud.

El calor continuaba, aunque cada vez era menor, cuando a las ocho arrancó el camino de la comitiva de la archicofradía del Carmen. Su grupo joven contó como siempre con el mayor protagonismo a lo largo del recorrido. También los pequeños y las pequeñas que precedieron a la dulce imagen del Milagroso Niño Jesús de Praga con traje de Primera Comunión. La jornada era festiva en San Cayetano. Pero también en Mayor de Santa Marina y el entorno próximo de dicho templo, como en la estrechez del pasaje de la Estrella o en la subida por Isabel Losa. Recorrió el pequeño paso las calles de Córdoba con los sones de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestro Padre Jesús Caído y Nuestra Señora de la Fuensanta. Y cayó la noche en el momento en el que la procesión alcanzó su final.

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