Patio de arquitectura moderna en la calle Pastora, 2 | MADERO CUBERO
Patio de arquitectura moderna en la calle Pastora, 2 | MADERO CUBERO

 

El patio de la calle Pastora, 2 presenta una singularidad que lo hace diferente al resto. Cuando el visitante atraviesa el zaguán de la casa, repleto de “cosas viejas” que la pareja ha ido recopilando durante años, en el testero derecho se encuentra con una capilla presidida por un cuadro de Nuestra Señora de La Salud. En su interior descansan una imagen de la titular y otra de un Cristo atado a una columna. Ambas son obras del escultor Paco Romero y han conseguido que este patio se desmarque del resto. Alrededor de esta capilla crecen las flores desde 2002, fecha en la que finalizó la restauración de la casa. Desde esa fecha, Rafael Barón y María José, los propietarios, decidieron abrir el patio al público.

Esta casa-patio se levanta sobre un solar que la pareja adquirió en 1998. Tal y como cuenta Barón, “antiguamente había sido una casa de vecinos y, por lo visto, era muy conocida en el barrio. En el patio organizaban bailes y siempre estaban de fiesta. Pero el anterior propietario, antes de que viniéramos nosotros, la adquirió en 1979 cuando aún vivían dos vecinos muy mayores. Ellos se fueron y el propietario decidió derribar toda la casa porque estaba en muy mal estado. Elaboró un plano para la construcción de una nueva casa y tapió el pozo”.

No obstante, la única restauración que ha experimentado el terreno ha sido gracias a la pareja. Cuando llegaron, arreglaron la parte de arriba para poder hacer vida en la vivienda mientras que iban diseñando cómo iba a ser finalmente la casa. “Siempre pensamos en mantener la tradición del patio cordobés. Mi mujer viene de una familia en la que el patio es muy importante, mi abuela fue casera en una casa de vecinos y yo soy un enamorado de los patios desde muy joven”.

Rafael Barón, propietario del patio de arquitectura moderna en la calle Pastora, 2 | MADERO CUBERO
Rafael Barón, propietario del patio de arquitectura moderna en la calle Pastora, 2 | MADERO CUBERO

Así que, la construcción de la casa giró en torno al mantenimiento del patio. Aunque con una excepción: la capilla. “Nosotros ya teníamos la imagen de la Virgen por una promesa que hice hace años. Así que, cuando hicimos la casa, convencí a mi mujer para que me dejara un espacio para la capilla”, cuenta Barón. Para él, este espacio ha sido un “querer recuperar la imagen de esta Virgen que estaba tan olvidada en su momento”. Gracias a esta labor, Barón y su mujer han conseguido que la capilla sea uno de los lugares más buscados durante el Festival de los Patios.

A la derecha de la capilla surge la escalera que lleva al piso superior de la vivienda. Éste ha sido uno de los elementos que sí sufrió cambios durante la edificación de la casa ya que “tenía forma de L” y rompía con el diseño elaborado por la pareja. A los pies de esta escalera se levanta un enorme naranjo que “está desde el principio”, al igual que el laurel y los olivos. “El reflejo de las tres culturas que han pasado por aquí: los árabes, los romanos y los judíos”, apunta María José.

Patio de arquitectura moderna en la calle Pastora, 2 | MADERO CUBERO
Patio de arquitectura moderna en la calle Pastora, 2 | MADERO CUBERO

El tradicional pozo árabe también forma parte de este patio, elemento que la pareja restauró durante la construcción de la vivienda. “Cuando empezó la obra lo descubrimos y vimos que sólo tenía dos metros y medio de profundidad. Así que, lo limpiamos y ahora tiene hasta 13 metros”. Las columnas que preceden al patio, cuenta Barón, “pertenecían a un antiguo convento de Elche” y los capiteles “son del siglo XVIII de piedra negra cordobesa y comprados en lugares distintos -Jaén y Málaga-, aunque son los mismos”. El patio también es la puerta de entrada al taller de Barón, que se encuentra al final del recinto.

Una vez terminada la obra a finales de 2001, la pareja dedicó los primeros meses de 2002 a dar luz y color al patio y decidió empezar a participar en el Concurso. Lo hizo por primera vez en 2003 y fue en 2005 cuando recibieron su primer premio. Recordando ese momento, Barón asegura que fue todo una sorpresa porque, “aunque los árboles y las gitanillas ya habían crecido”, era un patio muy joven en el Concurso. Tras este galardón, llegaron otros: dos primeros premios en 2009 y 2012, un segundo premio en 2010, dos terceros premios en 2014 y 2015 y accésits en 2004, 2006, 2008, 2011, 2012 y 2013. El año pasado consiguieron de nuevo el primer premio. ¿Lo conseguirán de nuevo este año?

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