“No describir sin más el rock andaluz, sino conectar sus parámetros musicales con la cultura”. Así señala el profesor del Área de Música de la Universidad de Córdoba en la Facultad de Filosofía y letras, Diego García Peinazo, el objetivo principal de su último estudio que fue galardonado el pasado mes de marzo con el Premio Nacional de Musicología. Su trabajo, que lleva por título Rock andaluz: Procesos de significación musical, identidad e ideología (1969-1982), ha conseguido establecer cuáles son las conexiones que unen el rock andaluz de los años 60 y 70 con la dimensión cultural, social, política e identitaria en Andalucía.

Por ello, como principales conclusiones de su trabajo, García destaca que “hay una convergencia entre las estéticas musicales del rock progresivo y las músicas que se recrean como andaluzas. Esas confluencias en estos grupos no van a ser siempre estables y se van a encontrar paradojas muy significativas cuando, para manifestarse como andaluces, se recurrirán a elementos de parámetros musicales que vienen del mundo anglosajón”. Además, el profesor también ha encontrado “una importancia de las autenticidades músicas en el rock andaluz” y cómo “éste, para validarse y distinguirse de otras músicas, se sirve del flamenco como discurso de autenticidad. Todo esto está conectado con un entramado político y social de la época en la cual el movimiento autonomista tiene una gran importancia”.

Desde el punto de vista metodológico, “este trabajo de investigación pone el punto de mira en algo importante que hasta la fecha no se había abordado en España: fundamentar el análisis musical de la música popular como método válido para estudiar las propuestas de música popular urbana de rock y conectarlas con la cultura”. Esta perspectiva es la que se conoce como Popular Music Studies y García ha sido uno de los primeros en utilizar para abordar el fenómeno del rock andaluz. En este sentido, el profesor apunta que este fenómeno sí se “ha analizado desde el punto de vista periodística e historia de los grupos”.

Por ello, el también doctor en Historia y Ciencias de la Música por la Universidad de Oviedo lamenta la escasa atención académica recibida por el rock andaluz. Como posibles causas, García señala que la juventud de la universidad española “en términos de estudios de músicas populares urbanas”. “Los Popular Music Studies no han sido implementados en España hasta hace diez años. Además, la tradición de la musicología en España ha estado más orientada a estudiar la música clásica, la de las catedrales o aquélla del siglo XVI. Sin embargo, en el ámbito anglosajón, estos estudios sí han estado muy presentes”.

A estas causas se suma “la ausencia de una preparación desde el punto de vista de la formación de los musicólogos. El rock andaluz es un repertorio híbrido en el que hay que tener un conocimiento de cómo operan las dinámicas culturales. Hay que analizar no sólo el texto literario, sino el texto musical, eso que los musicólogos llamamos el texto primario”.

En este estudio, García también ha apreciado en su estudio cómo el rock andaluz varía dependiendo de la zona geográfica andaluza en la que se produzca. “El rock andaluz, desde el punto de vista de la creación de los grupos, se adscribiría a la parte occidente de Andalucía porque la mayoría de ellos surgieron del área sevillana y gaditana. Córdoba, por su parte, tenía grupos como Mezquita o Medina Azahara”.

Pero el rock andaluz no sólo se construyó en Andalucía. Traspasó las fronteras de su apellido y “se manifestó como un fenómeno transcultural, lo que provocó que la construcción de lo andaluz se enuncie tanto fuera de Andalucía como fuera de España. Esto es algo común a otras músicas durante el siglo XIX”. Por ello, “no se puede hablar del rock andaluz exclusivamente en términos andaluces”. De hecho, otra de la conclusiones de la tesis de García es que “la manifestación de la identidad andaluza en el rock andaluz es múltiple y, a veces contradictoria ya que hay muchas formas de entender la identidad andaluza. Esto es lo que lo hace tan rico”.

Dentro de la época, García señala a Triana como “el grupo canonizado” por una cuestión fundamental: “Se erige como el grupo adalid de un fenómeno”, apunta el profesor. Triana “tuvo una gran importancia por su vocalista, Jesús de la Rosa”, que generó lo que García ha denominado “semiótica de la angustia”. Ésta se refiere a “la representación de la Andalucía popular a través de Jesús de la Rosa”.

Para su estudio, García ha utilizado fuentes fonográficas, hemerográficas y orales con el objetivo de relacionar el análisis musical con la historia cultural del periodo. Así, ha estudiado textos de diferente naturaleza en los que convergen aspectos estéticos, identitarios, ideológicos y musicales. El estudio, además, discute algunos de sus mitos fundacionales. Como musicólogo, García Peinazo ha analizado las características sonoras del rock andaluz mediante el estudio y transcripción de parámetros rítmico-métricos, armónicos, melódicos y vocales, así como sus procesos de producción musical.

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