Patio de arquitectura moderna en la calle San Basilio, 15 | TONI BLANCO
Patio de arquitectura moderna en la calle San Basilio, 15 | TONI BLANCO

Apenas en la medianía de la calle, si se tiene en cuenta que comienza al otro lado del arco que acompaña a unos metros al de Caballerizas, se halla otro de esos espacios que en estas fechas aparecen como idílicos. En lo que es el corazón del Alcázar Viejo, antes de alcanzar la parroquia a la que se conoce por el mismo nombre que la propia calle en la que se erige, está la vivienda. Se encuentra entre otras en la zona con más actividad del barrio, que antaño conociera en este lugar una taberna. Hoy en día es una de las casas que participa en el Festival de los Patios, que en este caso obtiene no sólo el regalo de numerosas plantas y flores. Porque la residencia reúne además restos arqueológicos, una impresionante colección de piezas de cuarzo y una estancia que permite viajar atrás en el tiempo. A modo de tertulia flamenca aparece al fondo del patio, que conserva la esencia de la ciudad, que es imborrable.

En la calle San Basilio, en su número 15, se levanta una vivienda que reúne tres en realidad. En una de ellas habita Ángel Araujo, que es por tanto uno de los propietarios de uno de los patios que participan en el Festival en la modalidad de arquitectura moderna. Encuadrado en la ruta del Alcázar Viejo, éste presenta una forma distinta a las habituales. Eso no significa que pierda el aroma de lo tradicional. Todo lo contrario. “Esto fue hasta los años sesenta, o un poco más, la taberna del Mendrugo. Después el Ayuntamiento declaró la casa en ruinas y hubo que tirarla. Luego ya se construyó lo que se ve”, explica el dueño de esta residencia, que “tiene 27 o 28 años”. El espacio al aire libre recoge, a pesar de su relativa reciente construcción, elementos de diversa índole, además de las macetas, que le dan un carácter especial. La idea siempre fue mantener el sello cordobés.

Patio de arquitectura moderna en la calle San Basilio, 15 | TONI BLANCO
Patio de arquitectura moderna en la calle San Basilio, 15 | TONI BLANCO

“El patio hemos querido que recoja un poco la esencia de Córdoba. Representamos los arcos morunos, de medio punto,  tenemos el chino cordobés, que no es sólo por la estética ya que cuando se riega en verano el agua queda entre las piedras y da frescor”, expone Ángel Araujo. Entre las flores se encuentra también “una colección de cuarzos de la sierra” de la ciudad. “Son unas piezas magníficas. Todo el mundo piensa que hay que ir a Brasil a por cuarzo y aquí tenemos”, añade el propietario de esta vivienda, que también muestra restos arqueológicos tras la desaparición de la antigua casa. Son elementos de origen romano y árabe, como una vasa y un capitolio que decoran el zaguán, o la pileta que da mayor lustre al patio -si bien no está datada, es probable que pertenezca a la primera de las épocas-.

Por otro lado, entre las macetas se descubre una estancia singular. Parece una vieja taberna o simplemente uno de esos lugares habituales para la conversación y la música. “Esto es lo que más fotos se lleva. Es una sala de tipo tertulia flamenca, con carteles de toros, con sus sillas de enea. Tratamos de reflejar las raíces andaluzas y a los turistas les llama muchísimo la atención”, indica Ángel Araujo. Sobre las flores, el propietario de esta vivienda de San Basilio señala que intentan “que haya la mayor variedad posible”, aunque “la gitanilla, que es lo típico, aquí no tiene mucho lugar, porque la mariposilla que le pica se los llevó, y también a los geranios”. “Nos gustan tanto los patios, el concurso y querer conservar la tradición que nos vinimos aquí”, confiesa Ángel, a cuya casa no dejan de entrar visitantes. Todos se marchan después de conocer parte de la esencia imborrable de Córdoba.

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