Al igual que a través de las palabras, las emociones se pueden transmitir por medio de notas. Son las que cobran forma física sobre el papel y las que toman cuerpo con su interpretación. Pero no sólo los sentimientos renacen al escuchar. También la música tiene la capacidad de definir un modelo irrenunciable, un sello inconfundible. O, dicho de otro modo, una forma de entender un determinado proyecto, una realidad amplia o un largo y bien marcado trayecto. Una composición es suficiente en ocasiones para conocer la personalidad de una hermandad. La seriedad como la animosidad requiere su propia partitura, que viene de la misma manera a reflejar un marcado estilo. Sucede en San Lorenzo, donde la elegancia de Nuestro Padre Jesús del Calvario tiene desde el pasado 11 marzo una nueva representación sonora. Obra de Francisco José Ortiz Morón, Sagrado Vía Crucis es la marcha que a partir de esta Cuaresma dibuja en los oídos el histórico carácter sobrio de la hermandad del Miércoles Santo y que construye con sus instrumentos la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de la Salud.

El relato de la cofradía del Calvario tiene su inicio en el primer tramo del siglo XVIII, cuando tuvo lugar su fundación. Entonces, el objetivo principal de la corporación era realizar la práctica del Vía Crucis. Una seña de identidad que permanece inalterable al paso de las centurias en San Lorenzo. El que es uno de los templos más significativos de la corriente fernandina de Córdoba acogió unas semanas atrás uno de los múltiples estrenos musicales de la Cuaresma que se encamina a su final. Se trata de una obra que precisamente describe el estilo de la hermandad del Miércoles Santo y que es el comienzo de una relación llamada a ofrecer un deleite en su conjunto a los cofrades de la ciudad. Arrancó entonces el camino compartido entre la corporación y la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de la Salud con Sagrado Vía Crucis, marcha seria y elegante para una talla que lo es: la de Nuestro Padre Jesús del Calvario.

El 11 de marzo sonó por vez primera la composición, que se encuadra a la perfección en la línea de la hermandad. “Es una marcha súper seria, que le viene como anillo al dedo al Calvario. Es del estilo que creemos que tiene la cofradía, a la que de hecho le ha encantado. Es seria a la vez que elegante y tiene algo especial que hace que se te quede dentro no sólo una parte de la melodía”, explica José Luis Jurado, director musical del conjunto de El Naranjo. Con esta partitura y con su interpretación, abrió la senda nueva en Córdoba una formación que continúa con paso firme su consolidación en su estilo dentro del panorama andaluz. Ejemplo de ello fue el posterior estreno de Salvación, obra de José María Sánchez Martín para la hermandad homónima de Jerez de la Frontera y a la que pone sus sones la Salud. Después llegó la ocasión de oír por vez primera Bondad, de Manuel Jesús Guerrero Marín en honor al futuro titular de la pro hermandad que con ese título crece de un tiempo a esta parte en La Fuensanta.

Nuestro Padre Jesús del Calvario, el Miércoles Santo de 2016 | JUAN A. JIMÉNEZ
Nuestro Padre Jesús del Calvario, el Miércoles Santo de 2016 | JUAN A. JIMÉNEZ

Sobre Sagrado Vía Crucis, José Luis Jurado añade que “a Fran (Ortiz) se le hizo el encargo de la marcha dejándole claro a qué imagen iba dedicada, desde el primer momento supo por parte de la banda a qué tipo de hermandad y de talla le iba a componer”. Es decir, Francisco José Ortiz Morón, integrante de la dirección musical de la sevillana Banda de Cornetas y Tambores Santísimo Cristo de las Tres Caídas de Triana y uno de los más reconocidos compositores de Andalucía, se enfrentó a la partitura con la idea clara de definir a través de sus notas el carácter del Calvario. “Es una marcha que transmite mucha serenidad desde el solo del principio, porque Fran (por el autor) lo que ha querido expresar es precisamente la serenidad del Señor del Calvario. El encargo fue una marcha seria para una imagen seria y serena”, expone el director musical de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de la Salud.

Tiene esta partitura una “línea totalmente correcta en cuanto a estructura” y quizá sea esa circunstancia la que hace que sea mayor el agrado por parte de Jurado. “Es lo que más me gusta de lo que hemos montado este año”, confiesa en ese sentido antes de indicar que se trata de una “marcha sentida, que no busca el espectáculo sino que es un acompañamiento”. Además, la obra supone un nuevo paso adelante para esta formación, que sigue su bien marcada trayectoria. “Para la banda es algo importante porque necesitaba nutrirse de composiciones propias y pensamos que lo mejor era que este año escogiéramos autores más que contrastados”, apunta José Luis Jurado.

El director musical de la Banda de Cornetas y Tambores Nuestra Señora de la Salud, por otro lado, admite la importancia de poner sus sones a Nuestro Padre Jesús del Calvario -algo que hará este 2017 y en 2018, por el momento-. Causa satisfacción ese hecho, “pero también es un reto, porque el repertorio no es el habitual de los últimos años”. “Este año hemos montado varias composiciones de corte serio para ajustarnos a lo que necesita la hermandad”, señala al respecto. En esa lista de interpretación está Sagrado Vía Crucis, sonido elegante en San Lorenzo.

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