Las bandas de música María Santísima de la Esperanza, de Córdoba, y Tubamirum, de Cañete de las Torres, ofrecieron el domingo por la tarde un concierto magnífico y único por sus características titulado “A Córdoba” en el auditorio del Conservatorio Profesional Músico Ziryab. En el transcurso del mismo las dos formaciones estrenaron la marcha Mercedaria, la nueva obra del compositor Alfonso Lozano y que está dedicada a Nuestra Señora y Madre Santa María de la Merced.

La marcha, una pieza de gran calidad y belleza, viene a incrementar el patrimonio musical de la hermandad del Zumbacón, para cuya titular la encargó a Lozano el pasado verano la juventud de la cofradía. A ella agradeció el autor la confianza depositada en él para componer una obra que calificó de “sencilla y humilde” y que gustó mucho al público asistente, unas 300 personas que llenaron el auditorio.

Antes de estrenar la nueva marcha, el presentador del concierto, José Antonio Luque, cedió el micrófono a Lozano, quien dijo que ha sido un honor para él “haber plasmado en un pentagrama la devoción a la Virgen de la Merced”. Y ha sido, además, un reto, según explicaba el músico a EL CIRINEO, porque “el tipo de marcha con el que me he prodigado ha sido fúnebre y de corte solemne aunque también compuse para la Esperanza y la Amargura de Jaén, pero para Córdoba no tenía otra marcha de corte alegre”.

Es por eso que, proseguía, “cuando me lo propusieron lo acogí con mucha ilusión, también por la hermandad para la que era, una hermandad en la que tengo amistades y que tiene una trayectoria muy buena y es un ejemplo a seguir en muchos aspectos; siempre me ha gustado y le tengo simpatía”, cuestión por la que “ha salido bastante fácil la inspiración”.

Concierto "A Córdoba", de las bandas de música Esperanza y Tubamirum | TONI BLANCO
Concierto “A Córdoba”, de las bandas de música Esperanza y Tubamirum | TONI BLANCO

La marcha es de carácter alegre, con cornetas en su primera parte, que es más “movida”, en palabras del autor, que quiere describir así “la alegría de la cofradía”, mientras que la segunda parte, el trío, es más solemne para describir “la elegancia del palio, porque es alegre pero elegante que es como yo veo a la hermandad”, señaló Lozano, que dirigió a las bandas en el estreno de su marcha. En el resto del concierto se turnaron el director de la Esperanza, Francisco Javier León, y el de Tubamirum, Alejandro Albillo.

El concierto, cuyos beneficios se destinarán a Cáritas Diocesana, estuvo formado por otras siete marchas, y una fuera de programa, que hicieron un recorrido por la Semana Santa de Córdoba de Domingo de Ramos a Viernes Santo. De ellas, cuatro contenían letra que cantó un coro dirigido por Rafael Wals y formado por miembros de la coral Cantabile y el Orfeón Cajasur. Así, sonó en primer lugar Una oración a la Virgen, compuesta por José Manuel Bernal en 2011 y dedicada a María Santísima de la Esperanza. En la parte final esta marcha contiene una salve del periodista José Prieto, colaborador de EL CIRINEO, que dice así: ¡Alégrate, Mujer revestida del Sol, que Dios está contigo! / ¡Alégrate, que el “Fiat” de tu corazón a la Luz es camino! / ¡Alégrate, Dolor, que en tu pena sin par renacerá la Vida! / ¡Alégrate, pues mi alma goza, Esperanza, confiada a ti! / ¡Alégrate, María, Pura en plenitud, Madre de Dios y mía! / ¡Alégrate, Candor que en fértil oración tras Jesús peregrinas! / ¡Alégrate, Virtud que elevan a la Gloria coros de ángeles Virgen! / Y llévanos en tu regazo, ¡Oh, mi Esperanza de Salvación!.

Sonó después Mercedaria y luego la marcha dedicada al Martes Santo: La Sangre y la Gloria, compuesta por Alfonso Lozano en 2009 para la hermandad del Císter y en memoria de Leandro Gámez Varo. En su trío o parte final contiene una letra compuesta por Alfonso Muñoz, quien fuese hermano mayor del Císter y que dice así: Estás, María, llena de gracia, cantas al Niño gozosas nanas. Fuego de amor, tu seno abrasa, se hace canción en tu garganta. Jesús triunfó en el Calvario, venció a la muerte, nos dio vigor. En el Sagrario se ha convertido en buen manjar y en fuente de luz ¡Gloria al Dios del Amor!.

Concierto "A Córdoba", de las bandas de música Esperanza y Tubamirum | TONI BLANCO
Concierto “A Córdoba”, de las bandas de música Esperanza y Tubamirum | TONI BLANCO

En representación del Miércoles Santo sonó La Vía Sacra, compuesta por Rafael Wals Dantas en 2013 y que está dedicada a la hermandad del Calvario. Se trata de una grandísima obra y “un monumento a la calidad y al buen gusto”, según explicó el presentador de la gala. Llegó luego el turno a Virgen de las Angustias, del Jueves Santo. Compuesta en 1952, es la primera marcha procesional del insigne músico cordobés Enrique Báez Centella, una obra llena de frescura y originalidad.

Para representar a la Madrugada cordobesa sonó Salve Regina Martyrum, del maestro Pedro Gámez Laserna y fechada en 1952. Dedicada a Nuestra Señora Reina de los Mártires, en ella destaca especialmente la segunda parte con acompañamiento coral a cuatro voces que entonan el Salve Regina en latín.

Expirando en tu Rosario está dedicada por Antonio Pantión Pérez a la Virgen del Rosario de la hermandad de la Expiración y sonó en honor del Viernes Santo. Esta marcha fue compuesta para piano en 1968 por el célebre compositor sevillano y en 1974, a petición de Fray Ricardo de Córdoba, se le dedica a la dolorosa de San Pablo.

El programa se completó con Por una madre, obra cumbre de Enrique Báez Centella, que dedicó a la memoria de su madre en 1975. En el trío se escuchó este domingo por primera vez en concierto la letra que el propio Báez escribió sobre la figura de la madre: La madre es ejemplo de amor, amor que protege mi ser. La madre es bondad y ternura, ternura que nos da al nacer. La madre te da su calor, calor que transforma su ser. La madre es bondad y ternura, que Dios nos legó al nacer. ¡Amor!.

El concierto concluyó, como no podía ser de otra manera, con el himno de la Semana Santa de Córdoba: Saeta cordobesa, de Pedro Gámez Laserna en 1949.

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