La Academia de Ciencias Americana ya dejó clara hace dos años la crítica situación en la que se encuentran las aguas continentales debido a la contaminación. Un informe elaborado por científicos alemanes advertía desde las páginas de una de las revistas más prestigiosas del sector, editada por esta academia, que los gobiernos han subestimado la contaminación por pesticidas de los ríos. Así, y con el objetivo de buscar una solución a este problema que amenaza a la fauna y flora de estas aguas, investigadores del Departamento de Química Analítica de la Universidad de Córdoba han creado una plataforma sensora que combina, por primera vez, nanopartículas de carbono que reaccionan ante el pesticida fenoxicarb.

Durante cerca de cinco meses, las investigadoras Sandra Benítez y Encarnación Caballero y el catedrático recientemente jubilado Miguel Valcárcel Cases han estudiado cómo crear una herramienta que facilitara la detección de la contaminación de los ríos, siempre de manera rápida y sencilla.

Tal y como explica Valcárcel, “la investigación ha sido un éxito ya que el resultado básico lo hemos aplicado a la detección del pesticida fenoxicarb en aguas del río Guadalquivir”. Lo característico de esta nueva plataforma, de la que se ha hecho eco la revista Sensors and Actuators B:Chemical, es que “es muy reproducible, sensible, simple y muy interesante ya que la pueden utilizar” personas que no son especialistas.

Un pato en el río Guadalquivir a su paso por Córdoba
Un pato en el río Guadalquivir a su paso por Córdoba

Las pruebas se han desarrollado en laboratorio pero, según demuestran en su investigación, el sistema cuenta con un elevado grado de sensibilidad, selectividad, sencillez, rapidez y reproducibilidad. “Estas características tan favorables son muy poco habituales en la mayoría de los nanosensores descritos hasta la fecha”, señala Valcárcel, que destaca el hecho de que son pocas las experiencias previas que hayan combinado enzimas y grafeno a escala nanométrica para conseguir test rápidos y fiables de control de aguas contaminadas.

Una vez puesta en marcha esta plataforma sensora, la herramienta arroja el resultado en cuestión de treinta minutos, lo que acorta el tiempo de estudio que se invierte en las aguas. Así, cualquier ciudadano puede conocer si ese río cumple la legislación vigente en relación a la contaminación. Con respecto al Guadalquivir, Cases señala que “es de los menos contaminados en España salvo por la contaminación procedente de las industrias vegetales como la aceituna, la almazara o el alpechín, ya que el río no está en una zona industrial”.

El principal problema del pesticida fenoxicarb es que “es el más perjudicial para la vida animal ya que éste no lo desecha, sino que lo acumula en partes de su cuerpo, como en el cerebro”. Esta acumulación del pesticida provoca, finalmente, la muerte de los animales que habitan tanto en el río como en sus alrededores.

Dadas las últimas medidas puestas en marcha por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha retirado el presupuesto de Medio Ambiente para la industria armamentística, Valcárcel ha asegurado que “el medio ambiente necesita una total dedicación y mucho esfuerzo” desde todos los gobiernos: locales, autonómicos, nacional e internacionales. “Es un asunto tan evidente que tenemos que dejar un mundo lo más limpio posible para nuestros hijos y herederos”, concluye el catedrático.

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