Comparsa 'A que te enamoro' | MADERO CUBERO
Comparsa ‘A que te enamoro’ | MADERO CUBERO

Javi Lonene dejó claras sus intenciones desde el pase de preliminares del Concurso de Agrupaciones Carnavalescas. Poco a poco, sus donjuanes de ‘A que te enamoro’ fueron desnudando su alma hasta conseguir que el público y el jurado se rindieran ante la evidencia de un trabajo bien hecho. Música, puesta en escena y letras que bien les han valido para conseguir el primer premio del concurso. Y, también, para enamorar.

A la potencia de voces y a una trasera perfectamente empastada en todo el pase, hay que sumar el repertorio que Lonene decidió llevar a la final del Concurso. En un primer pasodoble, la agrupación de Almodóvar, bajo la dirección de Pepín Carrillo, trató con una dulzura memorable la cuestión de la transexualidad. Las voces de estos donjuanes se transformaron en la de una madre que alienta a su hijo a ser como es, a quererse tal y como se siente, a pesar de las viles actitudes de los malnacidos. “Te lo prometo. Sé bien lo que sientes por dentro aunque tú tengas otro cuerpo (…). Sé que tu mente es tan diferente y tan fuerte que no van a poder contigo (…). Sé feliz y que nadie destruya tu nueva vida”.

Por un instante, estos locos enamorados olvidaron todo el amor que pase tras pase han transmitido para cantarle las verdades a la alcaldesa de Córdoba, Isabel Ambrosio. La regidora, que se encontraba en ese momento en el palco, escuchó atentamente -quién sabe si apuntando en la hoja de ruta de su mandato- todo lo que pudo decirle un hombre con “50 primaveras” en el poco tiempo que dura un pasodoble. Así, los de Lonene le recordaron a la alcaldesa que “el tiempo se acaba” y que en los dos años que lleva en el cargo, “aquí no ha pasado nada”. No sin antes recordarle la dura situación en la que se encuentran los jóvenes, que algunos de ellos se ven obligados a emigrar, y de aquellos que, llegados a una edad, ya no son rentables para el empresario.

Comparsa 'A que te enamoro' | MADERO CUBERO
Comparsa ‘A que te enamoro’ | MADERO CUBERO

Muy destacado el detalle que la agrupación de Lonene tuvo con los cordobeses Rafael Aranda Taleguilla, José Aranda Paty y Manuel Ruiz, quienes momentos antes habían actuado en el Gran Teatro Falla con la agrupación ‘Los equilibristas’. “Hoy, Córdoba suena en la final del Falla. Suerte paisanos”, fueron las palabras que se leyeron en un cartel que la comparsa incluyó en su puesta en escena. En uno de los cuplés, además, dejaron claro qué es una maravilla: “El Taleguilla en el Falla”. La elegancia sobre el escenario.

Pero la comparsa de Lonene no fue la única agrupación que se acordó de los “equilbristas cordobeses”. También lo hizo ‘La Comparsa del Loco’, de Miguel Amate, que mantuvo el equilibrio durante unos segundos, emulando lo que sus paisanos llevan haciendo desde preliminares del COAC. Los de Amate llegaron a la final defendiendo el primer premio conseguido el pasado año con ‘Piedra escrita’. Sin embargo, la locura de este comparsista no pudo vencer en una lucha contra Lonene, batalla que desde comienzos de la final se supo que iba a ser muy disputada.

No obstante, ‘La Comparsa del Loco’ dejó sobre el escenario dos pasodobles que arrancaron los aplausos de un público que reconoció el valor de las letras que Amate trajo para la final. En su primer pasodoble, la agrupación se preguntó dónde “están los cordobeses que piensan que esta tierra se merece un esfuerzo para mejorar la herencia de la juventud de este pueblo”. Y habló de la herencia; para el autor, aquélla del arte, del estudio y del pensamiento, y no la de un “cristo de los faroles”. Con el Gran Teatro iluminado, ‘La Comparsa del Loco’ cantó uno de los pasodobles que quedarán para la historia del Carnaval de Córdoba. Trató tanto el maltrato como la forma de hacerlo: con las luces encendidas para desenmascarar a “ese cabrón” -que se encuentra entre todos nosotros- y que es capaz de maltratar a una mujer. “Busca alguien que te ayude si no eres capaz por ti misma. Pero denuncia al tío cobarde y aléjate mientras puedas”.

Comparsa 'La cuerda' | TONI BLANCO
Comparsa ‘La cuerda’ | TONI BLANCO

‘La cuerda’, de Pablo Castilla, se hizo con el tercer premio con una agrupación que le cantó su primera letra al periodista de Canal Sur José Antonio Luque, de quien aseguró que “nadie quiere al Carnaval” como lo hace él. Para ello, Castilla habló de los “amigos y enemigos; de los abrazos y besos falsos; de las risas y los llantos”; de los carnavales que ignoran a “los personajillos políticos varios”; de los carnavales sin televisión, “sin una radio de corazón” y con una prensa local “que para lo que hace, que no haga nada”. Ahí queda eso. Su segunda letra la dedicó a la Memoria Histórica y al periplo por el que aún hoy pasan familiares de las víctimas del franquismo, 80 años después de los fusilamientos.

‘Bajo tierra’, la comparsa de Fernán Núñez, consiguió un cuarto puesto en la final del Concurso y desarrolló dos letras realmente especiales: una dedicada a la “agresiva y destructiva” quimioterapia y un segundo pasodoble en contra del matrimonio infantil fomentado por los padres que impiden a las más pequeñas disfrutar de lo que son: niñas. En último lugar quedó la comparsa de Aguilar, ‘Mi mundo’, que convirtió su primer pasodoble en una carta de agradecimiento a Córdoba y prometió no faltar “a tu lado, en este teatro”. Su segunda letra se “tiñó de luto” para recordar una de las agrupaciones que ha supuesto una fuente de inspiración para los de Aguilar: la comparsa de Carlos Fernández e Ibáñez, ausentes desde hace dos años en el concurso.

Fue el Coro de Espiel, ‘La tierra de la alegría’, la agrupación encargada de poner punto y final a la última noche de Concurso. El ritmo y la música se apoderaron del Gran Teatro con la África que estos espeleños trajeron a Córdoba para este 2017. El grupo “cayó de pie” desde el primer pase y consiguió ser el único vencedor en su modalidad ya que el segundo coro participante, ‘Los del Río’, no pasó el corte de semifinales. Para la final, ‘La tierra de la alegría’ habló en su primera letra sobre la “incómoda” situación que supone para algunos ver cómo una madre da de mamar a sus hijos. Un gesto tan natural disfrazado de una antinaturalidad inexistente. La doble moral del mundo subdesarrollado que no entienden estos africanos. En su segunda letra, el coro relató la historia de miles de niños que, durante el verano, se alejan de “las fatigas y calamidades” de su tierra para llegar a España y disfrutar de algo tan básico como beber agua. No es una historia inventada. Es la vida real. A la que sólo reaccionan unos pocos.

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