La conocida como laguna de Zóñar es en realidad el único lago natural de Andalucía dada su profundidad, que alcanza los 16 metros, convirtiéndose en un oasis en plena campiña para más de 30 especies de aves

Al suroeste de Aguilar de la Frontera, apenas a cuatro kilómetros, este pueblo guarda uno de sus más preciados tesoros: la Laguna de Zóñar, un paraíso para decenas de especies de aves que tienen aquí su particular oasis. Su ubicación, en tierras arcillosas poco permeables en la campiña cordobesa, provoca que las aportaciones de acuíferos subterráneos que recibe, junto al agua de lluvia, permanezcan en este espacio a lo largo de todo el año, conformando así de forma permanente el único lago natural de toda Andalucía.

A diferencia de otras lagunas del sur de la provincia de Córdoba -como Jarales, Amarga, Tíscar o Salobral-, Zóñar cuenta con tal profundidad que realmente es un lago con la riqueza y la biodiversidad que esas especiales características le otorgan. Sus 16 metros de profundidad –que sólo se reducen apenas en un metro en época estival dado su aporte continuo de agua subterránea- crean en su interior condiciones de temperatura y de oxigenación capaces de desarrollar los nutrientes necesarios para que Zóñar se convierta en el paraíso para más de 30 especies de aves.

Porque si algo caracteriza a este lago es que sirve de espacio para la cría y la invernada de muy distintas aves. Zóñar se localiza bajo la ruta migratoria que siguen muchas especies entre Europa y el continente africano, y la laguna constituye tanto un lugar de descanso para ellas como un refugio en la época estival donde el agua se convierte en un bien escaso y muy preciado.

Catalogada desde 1987 como Zona de Especial Protección para Aves (ZEPA), el emblema de Zóñar es el pato malvasía de cabeza blanca, especie acuática que se identifica por el grueso pico azulado del macho en primavera, que se encuentra en peligro de extinción y que ha tenido en esta laguna un oasis para su supervivencia desde hace décadas.

De hecho, de los 2.000 ejemplares que se calculan existen en España, unos 200 patos malvasías se encuentran en la provincia de Córdoba, asociados a sus lagunas. Y junto a esta especie, otras decenas de distintas aves pueblan Zóñar, como la focha, la gallineta, el cormorán, la gaviota sombría, la cigüeñuela, el aguilucho lagunero, el zampullín cuellinegro…y un largo listado que conforma la gran familia animal que habita en esta laguna, donde el canto de las aves es el hilo musical permanente de este tesoro natural.

A su alrededor, la vegetación propia de las grandes concentraciones de agua, como los cañaverales, juncos, sauces y tarajales, que comparten protagonismo con los olivos y viñedos que se cultivan en el horizonte de la campiña cordobesa.

Con todo ello, su singularidad, su diversidad y las funciones ecológicas que cumple, hicieron que Zóñar esté protegida desde 1984, como paraíso para infinidad de aves, e incluida en la Lista de Humedales Internacionales. Un grupo de agentes medioambientales vela a diario por la conservación de la laguna, elaborando censos de las aves que allí viven y realizando periódicamente análisis del agua para detectar cualquier anomalía.

Y junto a esas tareas, el cuidado de Zóñar también requiere el control del uso de este espacio natural por parte de los visitantes: unos 15.000 al año, entre escolares, grupos organizados, turistas y amantes de las aves, que son recibidos en el Centro de Recepción de Visitantes. Allí, un recorrido entre paneles explicativos, fotografías y textos, dibujan un primera toma de contacto con el espacio natural que los visitantes van a poder recorrer después.

Y es que, para ello, tres senderos parten desde allí para aproximarse a la laguna: el que va hasta el Observatorio –una pequeña cabaña desde donde observar a las aves-, el que va hacia Las Fuentes de donde mana el agua subterránea que llega hasta la laguna, y el sendero de la Carrizosa, un recorrido circular por el entorno de Zóñar, el tesoro natural de Aguilar de la Frontera.

2 comentarios

  • Hola, guest